Inauguración exposición fotografía 21carminas en Factory240

Elmo y el trigal, un burro navarro, 21carminas Carmen Prieto Remón Factory240 Bilbao Exposición fotografía

La inaguración de 21carminas en Factory240 (Bilbao) fue uno de esos momentos increíbles de mi vida, con sus grandes presencias y sus grandes ausencias, como todo buen momento que se precie. Presencias que eclipsaron algunas ausencias, ausencias con grandísimo apoyo en la distancia, presencias importantísimas para mí y otras totalmente inesperadas que me hicieron feliz y me acompañaron como si los años no hubieran pasado y fuera ayer cuando quedábamos a través del fijo, mensajes en sobres que guardaré toda la vida, apoyos más que logísticos que hicieron que todo saliera a la perfección, personas geniales que vinieron doblemente al montaje y a la inauguración, personas que no conocía, amigos de amigos, familiares de amigos, amigos…
Lo viví permanentemente emocionada, de principio a fin, desde que salí de casa, desde la primera persona que entró por la puerta… hasta que me fui a casa, después de cenar entre amigos.
Sólo puedo decir un enorme GRACIAS a todos.

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¡Nueva exposición de fotografía!

Exposición 21carminas en Factory 240 BILBAO

Por fin en Bilbao, en una galería nueva. La próxima exposición de 21carminas será el viernes 6 de noviembre a las 19h. en Factory 240 (C/ Barraincúa 10, Bilbao).

Mis Carminas ya están colgadas en Microteatro por Dinero (Madrid)

El tiempo pasa volando; el martes pasado inauguré mi nueva exposición en Microteatro por Dinero (C/ Loreto Prado y Enrique Chicote, 9).

Gentes del mundo, pasad a verla y, de paso, entrar a alguna sala, ¡hay obras muy buenas!

Sólo hasta el 29 de junio.

Buscando las palabras

Llegó a mis manos una convocatoria interesante, a través de la cual elegirán los artistas que expondrán en un determinado espacio. Lo miré por encima y me dije, ésta es la mía, plazo hasta el 30 de octubre, tengo tiempo, voy a mandar mi portfolio. Ingenua.

Todo trata de la retórica que le pongas, de las palabras que ilustren tu proyecto. Parece mentira que haya que dar nombre a las imágenes para explicarlas, pero así es. Cómo explico yo que un día paseaba yo con mi padre y encontramos escarcha en una flor, él siguió andando con su chaquetón y su gorro de pelo y yo disparé mi cámara o la vez en la que estaba en un autobús, llovía y el cristal eran todo gotas que apenas dejaban ver el verde de los campos pero se adivinaba. Salvo, claro está, en las sesiones con un objetivo concreto, busco que la imagen transmita, que hable por sí sola, que cuente su historia y cada cual que entienda lo que quiera.

Sí que es verdad que cada Carmina va acompañada siempre de un texto que la contextualiza pero que no explica mi proyecto completo. He ahí el problema: encontrar las palabras que definan 21carminas (www.21carminas.com) y no vale cualquier palabra. Bienvenidos al mundo del arte donde la luz no es luz sino haz, el “yo estaba ahí y tuve suerte” va más allá hasta convertirse en “la fugaz inmortalización bajo la mirada intimista de fulanito”, no hablaremos del día a día sino de “realismo hiperaumentado de la cotidianidad”. El arte, donde los eufemismos cobran vida y campan a sus anchas, donde los cuentistas (entendidos como los que cuentan cuentos y no como mentirosos, aunque a veces también) son bienvenidos e incluso buscados, donde, en definitiva, el marketing adquiere más importancia que nunca. No basta gustar, hay que vender y venderse.

Ahí estoy, viendo qué cartel pondré encima de mi cabeza.

Exposiciones o comisiones

Uno se lo guisa, uno se lo come.

Yo elegí cuáles e hice mis copias, yo busqué el local para exponerlas gracias al pase de alguien, yo -con amigos caritativos- colgué (literalmente) mis Carminas y con mis manitas y dos más las envolvimos para que volvieran a La Colmena a la espera de nuevos destinos. Ayer descolgué definitivamente mi primera exposición del restaurante Onze (C/ San Andrés 26, Madrid).

He dado más vueltas que un tonto y hablado con muchos dueños de restaurantes, tiendas, bares… donde exponer de nuevo.

No diré nombres, no señor, pero una tienda de ropa (muy bien decorada, eso sí) que nunca tiene más de un cliente a la vez (me puse el gorro de Sherlock un tiempo) me pidió el 40% de comisión por cada fotografía que vendiera.

Un pseudobar-galería (chulísimo por cierto, de los que salen en las guías, oh Dios mío) pide el 50% de todo lo que se venda. Otro, que ni siquiera se las da de galería, acariciaba también el 40%. Otros muchos y muchos otros.

Todos amabilísimos. Todos modernos que te mueres. Todos malasañeros a tope. Y yo con estos pelos.

Vamos que no, que no puedo, pero que gracias. Cuando digo “no puedo” significa NO PUEDO.

Así no se puede.

Se entienden las comisiones pero no las “abusiciones”.