Dice mi hermano que el Corona Virus es el nuevo influencer de moda y que nadie se puede meter con él (fus, fus, haters). Prueba. Di, por ejemplo, que los niños no contagian tanto como decían y verás la que se lía. Di también que no crees que haya que tenerle miedo ni vivir asustados permanentemente, sino seguir con nuestro día a día con las medidas de seguridad necesarias (véase, usar mascarilla everywhere, mantener las distancias, etc., etc., etc., creo que todos ya nos sabemos la lección), pero con los medios sanitarios suficientes para hacer frente a las consecuencias. La lías pollito.

Por otro lado, todo ha cambiado y el “soy sanitario” es el nuevo “por mis cojones 33”. Así, después de identificarte convenientemente (sea o no cierto; yo lo he hecho y no veas el chute de poder que te da), puedes decir todo lo que se te ponga en las narices sin que nadie se atreva a replicarte.

Ahora hay infinitas posibilidades de sentirse poderoso y sentir que estás salvando el mundo (como dar una porra a una persona normal y decirle que está al cargo). En mi tienda tienes que descalzarte al entrar. Por qué. Por el Corona Virus. En mi casa, mejor te cambias de ropa y te duchas según llegues de la calle, ya sabes, por el Corona Virus. Por favor, mejor no vengas con tus hijos, que ya sabes que cómo contagian los niños. En el colegio os vais a limpiar las manos con gel al llegar al colegio y 1 minuto después también, cuando paséis por la puerta de clase (mínimo 10 veces os las vais a limpiar siempre con gel y nunca con agua y jabón); es más, vais a tener 12 bono baños para cada trimestre, y que cada palo aguante su vela… Entre los listos, los bulos, los exageraos que te mueres y los más papistas que el Papa y, también, los del porque yo lo digo, que es mi meao… Apañados vamos, compañeros.

Dónde está la coherencia, porque yo no le veo sentido a, por ejemplo, que los niños lleven mascarillas dentro en su clase con su grupo burbuja y les separen las mesas para tener la distancia de seguridad adecuada pero, sin embargo, cuando van al comedor, con el mismo grupo burbuja, coman juntos como sardinillas, sin distancias y, por supuesto, sin mascarillas, porque hasta la fecha no han inventado aún aquella con la que se pueda zampar a gusto sin hacer magia. O mascarillas dentro de clase y distancia entre mesas e igualmente distancia en el comedor, o sin mascarillas y sin distancia en ambos sitios. Porque poco hacemos si no.

El caso es que cuando alguien te dice que tienes que tomar tal o cual medida o precaución en su tienda, su oficina, en el colegio o donde sea, nadie protesta, por muy absurda y sinsentido que ésta sea. Nadie levanta la voz, cómo vas a hacerlo si las medidas están tomadas, supuestamente, en pos de tu seguridad y la de todos. Quién eres tú para poner en peligro la vida de los demás, a pesar de que ellos, al llegar a casa, habiendo pasado el día con la mascarilla, los guantes y hasta con mampara en la cabeza, se pimplan un chuletón con bien de grasa, acompañado de uno o varios gin tonics, helado de postre y un par de porritos al terminar. Ah, y lo del deporte, ya si eso, para otro año, que el 2020 está siendo muy malo y tampoco hay que acuchar. Porque la contradicción y la incoherencia están a la orden del día.

Los del chuletón dicen que el Corona Virus nos va a matar a todos, a ver quién va a quedar aquí cuando todo esto pase, cuando, en realidad, se van a morir de un infarto o un trombo… y no de Corona Virus. Pero eso sí, eso no se cuenta, que hablar de otra cosa que no sea el bicho verde con pelos de punta es de mala educación, sobre todo si es para hablar de la incoherencia que es no cuidarse en ninguno de los aspectos recomendables (y no basta con beber mucha agua), pero entrar en bucle con todo lo relacionado con el Corona Virus.

Porque tenía razón cuando decía que el miedo, y no el amor, es lo que mueve el mundo, porque hoy nos movemos a salto de sustos, de amenazas, de multas y de confinamientos. Y no vemos más allá, todo ha quedado supeditado a los vaivenes del Corona Virus. Nada importa ya si no es la pandemia. A algunos les ha venido hasta bien, ya ves tú, porque mientras miramos hacia el virus, no vemos nada más. El Corona Virus no sólo es el nuevo influencer de moda, sino que también es el nuevo opio para el pueblo. 

Me dicen que estoy indignada con el mundo y sí que lo estoy. Pienso que éste no es un mundo de héroes. Lo mismo que no son héroes las personas con cáncer, sino enfermos; los médicos y enfermeros tampoco lo son. Porque si lo fueran, por qué no también subirles el rango a todo el personal de limpieza de los hospitales, a los celadores, a los de información…, que también están, siguiendo esa lógica, en situación de riesgo. Y los autobuseros, y los que vamos en metro a trabajar, y los dentistas, y los cajeros del supermercado… No, éste no es un mundo de héroes; éste es un mundo de personas que han elegido, en mayor o menor medida, su profesión y, debido a eso, tienen un tipo de vida u otro, con unos riesgos mayores y menores. Los médicos, los enfermeros, los celadores… cuidan y curan enfermos. Eso es lo que hacen. Otra cosa es que debido al papel que tienen en la sociedad (no menor que otros como el de los profesores e incluso los barrenderos; porque todos y cada uno de nosotros tenemos un papel en la sociedad, como si viviéramos en una suerte de hormiguero organizado militarmente, salvo que nosotros somos menos disciplinados que las hormigas)… debido a su papel y siendo la sanidad primordial para el futuro del mundo, deberían estar mucho más protegidos y con más medios de los que tienen (equipos, mascarillas, guantes, camas, respiradores, medicamentos, etc., ya sabes de lo que hablo). Eso sí. Porque lo que necesitamos ahora no es más policía; lo que necesitamos es proteger nuestro sistema sanitario, reforzarlo y dar al personal todo lo que necesita para hacer su trabajo en las mejores condiciones, porque bien ya lo hacen. Les faltan medios. Porque si fueran héroes, podrían hacerlo incluso sin medios, pero no lo son. Son personas normales, la mayoría con vidas normales, ganándose el pan y queriendo hacer su trabajo en la mejor de las condiciones; como todos nosotros, ni más ni menos.

Hay quien dirá que arriesgan su vida por todos nosotros. No sé, la verdad, hoy he ido en metro y he visto mascarillas más marrones que mi culo con caca, un hombre ha tosido como si fuera un tuberculoso a punto de estirar la pata, se ha tapado la boca con la mano, luego se ha sonado los mocos sin mascarilla (obvio, malabarista tendría que ser si no) y se ha quedado un rato sin ella para airearse y una tipa llevaba la nariz por fuera como quien se saca la picha del pantalón. Por supuesto, en horas punta la distancia de seguridad es inexistente, a pesar de la limitación de aforo en los transportes públicos. Además del montón de reuniones con gente diversa que lo primero que hace al llegar, invariablemente, es decir “si no te importa, me quito la mascarilla, que aquí estamos en confianza”. Porque todo el mundo sabe que la confianza es un grado y es de mala educación contagiar a alguien con quien se tiene cierto trato. Si eso no es arriesgar la vida, que venga Dios y lo vea.

Y siguiendo con los cambios que ha habido en la sociedad, diré que también me he percatado de que antes había mucho personal sacando pecho e incluyéndose dentro de los que aplaudían a las 20h. “Yo aplaudo a las 20h”, decían orgullosos. Esos que hacían tanto por la sociedad con su aplauso, esos que ponían carteles y pancartas de ánimo para el mundo entero en general y para los sanitarios en particular… desde su balcón y desde sus ventanas. Esos que votaron y votarán sin fijarse si en el programa electoral que apoyan se incluye o no una mejora real de la Sanidad Pública, tanto a nivel de infraestructuras como de materiales y personal, por ejemplo. Sin embargo, ahora lo que hay es, más que un “yo aplaudo a las 20h”, un “dónde estáis todos los que aplaudíais a las 20h”. Porque siempre va bien ser de los que aplauden cuando estamos todos inmovilizados y parece que no se puede hacer nada más que eso, pero cuando el mundo se activa, entonces… mejor echar balones fuera. Vosotros, dónde estáis, que no hacéis nada para cambiar el mundo. Vosotros, no yo. Nosotros somos los buenos… un poco lo de siempre, vamos. 

Para terminar, me gustaría cagarme en la campaña del miedo que parece ser la máxima a seguir en todos los medios de comunicación. ¿La situación ha sido grave? Sí. ¿Puede que vuelva a ser tan grave? Sí. ¿Han muerto muchas personas? Sí. ¿Las medidas de seguridad son necesarias? Claro que son necesarias; algunas exageradas (véase las medidas de los colegios, por ejemplo) y la mayoría incoherentes con la actitud vital de las personas que las siguen o excesivas por la acumulación de medidas redundantes. ¿Podemos vivir así mucho tiempo más? No. El caso es que aquí no viene nadie aprendido sobre cómo (sobre)vivir una pandemia. Ahora bien, y vuelvo a lo de tirar balones fuera… Todos (TO-DOS) somos responsables. Si el tipo de la mascarilla marrón caca se la cambiara cuando toca, si la gente llevara mascarillas todo el rato y metiera sus narices donde tienen que estar (useasé, tapadas), si los conocidos, los amigos y las familias respetaran la distancia social (no abrazos gratis ni pagados, gracias), si todos y cada uno de nosotros fuéramos DE VERDAD responsables, todo (nos) iría mucho mejor.

No todo vale. Tampoco quejarse si no haces tu parte. Tampoco fliparse con el Corona Virus, pero ignorar tus niveles de colesterol. Ni negar la evidencia. Ni leer siempre el mismo periódico y creerte lo que dice a pies juntillas. En fin, que me voy por las ramas. El Corona Virus está y tenemos que vivir con él. No a vivir con miedo; sí a vivir de manera responsables para con nuestra vida y para con la de los demás, pero con esto como con todo. He dicho. 

PD.: Mientras estamos preocupados única y exclusivamente por el Corona Virus están pasando muchas cosas en el mundo e incluso aquí, en nuestro país, de las que no nos estamos enterando. También, por cierto, muchas personas están dejando de ser atendidas por la Seguridad Social (en algunos casos por saturación, en otros casos porque los ambulatorios sólo hacen consultas telefónicas y en otros directamente porque hay cosas que no se operan o que se posponen hasta que pase todo esto, es decir, hasta el infinito y más allá), en línea con las Corona Virus rules. Pues eso.

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